La producción de trucha arcoíris continúa ganando escala en la Patagonia y Neuquén se consolida como uno de los principales polos de la acuicultura argentina. La actividad, concentrada principalmente en los embalses de Alicurá y Piedra del Águila, proyecta superar las 10.000 toneladas durante 2026, de acuerdo con información difundida recientemente sobre el desarrollo del sector provincial.
El crecimiento de la producción está acompañado por una expansión de la infraestructura, el empleo, el procesamiento y las exportaciones. Actualmente son diez los productores acuícolas que desarrollan su actividad en territorio neuquino, con más de 73.000 metros cuadrados de jaulas instaladas y alrededor de un millón de metros cúbicos de agua contenidos en las estructuras destinadas al cultivo. El sector genera, además, más de 600 puestos de trabajo y demanda más de 100.000 toneladas de alimento balanceado.
Durante 2025 se cosecharon más de 7.000 toneladas de trucha en Neuquén y para este año la proyección apunta a superar las 10.000 toneladas. Cerca del 80% de la producción corresponde a trucha salmonada, mientras que aproximadamente el 75% tiene como destino los mercados externos, principalmente Estados Unidos, Canadá y Japón, tanto en presentaciones frescas como congeladas.
El desarrollo productivo tiene como principal escenario la cuenca del río Limay. Los embalses de Alicurá y Piedra del Águila concentran buena parte de la actividad acuícola de la Norpatagonia y ofrecen condiciones utilizadas para el crecimiento de la producción de salmónidos.
Los datos difundidos por organismos provinciales y vinculados con registros del Senasa también muestran una importante circulación de ejemplares dentro de la cadena productiva. Entre enero y mayo de 2026 se movilizaron más de 2,4 millones de truchas y salmones adultos destinados a engorde, mientras que otros 2,39 millones de ejemplares fueron trasladados desde establecimientos productivos hacia plantas de procesamiento y ahumado.
La actividad también comienza a ampliar su presencia en el mercado interno. Algunas empresas radicadas en la región están orientando parte de su producción hacia el consumo argentino, particularmente hacia restaurantes, gastronomía y cadenas vinculadas con el sushi, donde la trucha de mayor tamaño aparece como una alternativa al salmón importado.
En paralelo, la cadena productiva incorpora valor agregado y proveedores nacionales. La producción de alimento específico, la generación de ovas, la cría de juveniles, el engorde, el procesamiento y la comercialización forman parte de un esquema que busca integrar distintas etapas dentro del país. También existen establecimientos que trabajan con planteles propios de reproductores y desarrollan estrategias para abastecer sus ciclos productivos.
El crecimiento de Neuquén tiene además una dimensión regional. Río Negro y Neuquén vienen trabajando en la articulación de políticas para la acuicultura en los embalses compartidos, con el objetivo de establecer criterios comunes y acompañar la expansión de una actividad que ya tiene presencia productiva y comercial en la Norpatagonia.
Para la acuicultura argentina, el caso neuquino representa una referencia concreta de cómo una producción basada en recursos hídricos continentales puede avanzar hacia mayores niveles de escala, procesamiento y comercialización. El desafío para los próximos años será transformar las proyecciones de crecimiento en producción efectiva, sosteniendo al mismo tiempo las condiciones sanitarias, ambientales y productivas que requiere el cultivo de trucha.














