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La oferta mundial de harina y aceite de pescado continúa condicionando a la acuicultura

La evolución de las pesquerías en Perú y las restricciones productivas en China mantienen la atención del mercado internacional sobre dos insumos clave para la..

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La evolución de las pesquerías en Perú y las restricciones productivas en China mantienen la atención del mercado internacional sobre dos insumos clave para la alimentación acuícola. La incertidumbre en el suministro obliga a fabricantes de alimentos balanceados y productores a seguir de cerca la evolución de la oferta mundial.

La disponibilidad de harina y aceite de pescado continúa siendo uno de los principales factores que influyen sobre la industria acuícola internacional. Aunque en las últimas semanas la actividad pesquera en Perú comenzó a mostrar algunos avances, el mercado mantiene la cautela debido a las restricciones aplicadas durante buena parte de la temporada y a la incertidumbre que aún persiste sobre los volúmenes finales de producción.

De acuerdo con el último análisis difundido por la Organización Internacional de Ingredientes Marinos (IFFO), la evolución de la campaña peruana y la situación productiva en China continúan siendo los principales indicadores que siguen fabricantes de alimentos balanceados, productores acuícolas y operadores comerciales.

Perú constituye el mayor productor mundial de harina y aceite de pescado, aportando aproximadamente el 20% de la oferta global en una temporada normal. Por ese motivo, cualquier modificación en las capturas de anchoveta tiene un impacto directo sobre la disponibilidad internacional y sobre las estrategias de abastecimiento de la industria.

Durante la primera temporada de pesca de 2026, la presencia de ejemplares juveniles de anchoveta y las medidas preventivas adoptadas por las autoridades para proteger el recurso obligaron a extender restricciones temporales en varias zonas del litoral peruano. Si bien la actividad comenzó a normalizarse posteriormente, el mercado continúa siguiendo de cerca la evolución de las capturas y los niveles de procesamiento.

El escenario llega después de un comienzo de año particularmente complejo para la producción de harina de pescado. Según IFFO, durante el primer trimestre de 2026 la producción mundial registró una caída cercana al 28% respecto del mismo período del año anterior, mientras que en marzo el descenso interanual alcanzó el 38%.

En el caso del aceite de pescado, la disminución fue menor, aunque también mostró una retracción cercana al 12% durante los primeros tres meses del año.

La presión sobre la oferta no proviene únicamente de Perú. En Chile, otro de los principales productores mundiales, la producción de harina de pescado también se ubicó por debajo de los registros del año anterior, a pesar del aporte constante de subproductos provenientes de la industria salmonera.

En Estados Unidos, en tanto, las perspectivas aparecen más favorables para la campaña de menhaden del Golfo de México, mientras que en el norte de Europa las capturas de merlán azul, lanzón y espadín comenzaron a disminuir al acercarse el cierre de la temporada principal.

Otro de los focos del mercado continúa siendo China, principal consumidor mundial de ingredientes marinos destinados a la alimentación animal y la acuicultura.

Las vedas pesqueras implementadas desde mayo limitaron la disponibilidad de materia prima nacional, obligando a la industria a trabajar con pescado congelado almacenado previamente y con subproductos provenientes del procesamiento industrial.

Pese a estas restricciones, IFFO informó que la producción acumulada durante los primeros meses de 2026 logró ubicarse por encima de la registrada un año antes, favorecida por una demanda interna relativamente estable y una oferta cuidadosamente administrada.

La evolución del mercado chino también resulta determinante para el comercio internacional debido a que influye directamente sobre las necesidades de importación y sobre la demanda de otras materias primas utilizadas en la fabricación de alimentos balanceados.

Mientras tanto, la harina de soja continúa mostrando una tendencia de precios más moderada debido a una mayor oferta internacional, mientras que el maíz mantiene un comportamiento relativamente estable.

Para la industria acuícola, la situación confirma que la harina y el aceite de pescado siguen ocupando un lugar estratégico dentro de las formulaciones nutricionales. A pesar del crecimiento de proteínas alternativas, ingredientes vegetales y nuevas fuentes funcionales, ambos productos continúan siendo fundamentales para garantizar digestibilidad, crecimiento, conversión alimenticia y rendimiento productivo, especialmente en especies de alto valor comercial como salmónidos, camarones y peces marinos.

Fuente: IFFO y misPeces.

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