El investigador Alejandro Buschmann analizó el papel de las algas en la conservación de los ecosistemas marinos, la innovación biotecnológica y los desafíos científicos que enfrenta el sur de Chile
En el marco del Día de las Algas, que se conmemora cada 4 de junio, el investigador Dr. Alejandro Buschmann, del Centro i-mar de la Universidad de Los Lagos, destacó la importancia de estos organismos para la vida en el planeta y su potencial para contribuir a la sostenibilidad ambiental y al desarrollo de nuevas actividades productivas.
En una columna de opinión publicada por Salmonexpert, el especialista recordó que las algas han desempeñado un papel fundamental en la evolución de la Tierra durante millones de años gracias a su capacidad de realizar fotosíntesis, capturando dióxido de carbono y liberando oxígeno a la atmósfera.
Buschmann explicó que en los ecosistemas acuáticos existen dos grandes grupos de algas. Por un lado, las microalgas que forman parte del fitoplancton y constituyen la base de numerosas cadenas alimentarias marinas. Por otro, las macroalgas, organismos visibles a simple vista que pueden alcanzar varios metros de longitud y conformar extensos bosques submarinos.
En el sur de Chile, uno de los ejemplos más representativos es el huiro flotador (Macrocystis pyrifera), especie que genera hábitats de gran biodiversidad y cumple funciones ecológicas esenciales para numerosas especies marinas.
Según señaló el investigador, estos bosques submarinos no solo proporcionan refugio y alimento para la fauna marina, sino que además poseen una importante capacidad para absorber nutrientes presentes en el agua, como nitrógeno, fósforo y carbono. Esta característica adquiere especial relevancia en un escenario donde diversas actividades humanas generan aportes crecientes de nutrientes a los ecosistemas costeros.
El exceso de nitrógeno y fósforo puede favorecer la aparición de floraciones algales nocivas, afectando la calidad del agua, las actividades pesqueras, la acuicultura e incluso la salud pública. En este contexto, las algas aparecen como una herramienta natural capaz de contribuir al equilibrio ambiental y a la mitigación de algunos de estos impactos.
Buschmann destacó que el interés por conservar y cultivar macroalgas ha aumentado significativamente en los últimos años. A medida que estos organismos crecen, incorporan nutrientes a sus tejidos y, una vez cosechados, permiten retirar parte de esos elementos del sistema costero.
Sin embargo, el investigador advirtió que el papel de las algas en la captura de carbono debe analizarse con una mirada integral. Si bien absorben dióxido de carbono durante su crecimiento, también existen emisiones asociadas a las etapas de cultivo, transporte y procesamiento. Por ese motivo, consideró que atribuirles por sí solas la capacidad de resolver el problema del cambio climático representa una simplificación excesiva de un fenómeno mucho más complejo.
Además de sus beneficios ambientales, las algas se han transformado en una materia prima de creciente interés para la industria biotecnológica. Los compuestos presentes en distintas especies son utilizados en la elaboración de alimentos, productos farmacéuticos, cosméticos y diversas aplicaciones industriales de alto valor agregado.
Para el especialista, este escenario abre nuevas oportunidades de desarrollo para las regiones costeras, aunque también plantea la necesidad de definir modelos productivos capaces de equilibrar el aprovechamiento económico con la conservación de los ecosistemas marinos.
En su análisis, Buschmann remarcó que el avance de estas iniciativas requiere fortalecer la investigación científica y el desarrollo tecnológico, promoviendo la generación de conocimiento local que permita comprender mejor el funcionamiento de los ecosistemas y desarrollar soluciones innovadoras para los desafíos ambientales actuales.
Finalmente, sostuvo que la construcción de un ecosistema sólido de ciencia, tecnología e innovación, integrado por universidades, centros de investigación, empresas, organismos públicos y comunidades, será clave para enfrentar los efectos del cambio climático y garantizar un desarrollo sostenible para las futuras generaciones.
Fuente: Salmonexpert. Columna de opinión del Dr. Alejandro Buschmann, investigador del Centro i-mar de la Universidad de Los Lagos.














