Un estudio publicado en Biological Invasions determinó que las poblaciones de Metridium senile de la Patagonia argentina y chilena no tienen un único origen. El hallazgo aporta información relevante para comprender la expansión de especies marinas invasoras y sus posibles efectos sobre los ecosistemas, la pesca y las actividades productivas del sur argentino.
La presencia de especies marinas invasoras constituye uno de los desafíos crecientes para los ecosistemas costeros de la Patagonia. En ese contexto, una investigación internacional permitió establecer nuevos antecedentes sobre Metridium senile, una anémona marina cuya expansión ha generado preocupación particularmente en el sur de Chile y que también está presente en aguas de la Patagonia argentina.
El trabajo, publicado en la revista científica Biological Invasions, determinó que las poblaciones de esta especie encontradas en Chile y Argentina provienen de introducciones independientes. Mientras las poblaciones de la Patagonia chilena estarían vinculadas genéticamente con ejemplares del Pacífico Norte, las identificadas en Argentina presentan una relación con poblaciones del Atlántico Nororiental.
El resultado es significativo para la región porque indica que la presencia de Metridium senile en el extremo sur de Sudamérica no sería consecuencia de una única introducción que posteriormente se expandió por ambas costas. Por el contrario, habría existido más de un proceso de ingreso de la especie.
Los investigadores utilizaron herramientas de genética molecular, análisis filogenéticos y estudios poblacionales para reconstruir el origen de las poblaciones. Entre las posibles vías de introducción aparecen aquellas relacionadas con el transporte marítimo, como organismos adheridos a los cascos de embarcaciones o el traslado mediante aguas de lastre.
Una de las características que favorece la capacidad invasora de esta anémona es su posibilidad de reproducirse mediante clones. Según explicó la investigadora Marcela Astorga, el análisis genómico permitió diferenciar los distintos grupos y establecer sus posibles procedencias pese a la baja diversidad genética que puede presentar la especie como consecuencia de su reproducción clonal.
Un antecedente de interés para la Patagonia argentina
Aunque buena parte de la investigación se concentra en los impactos registrados en el sur de Chile, sus resultados también representan un antecedente relevante para la Argentina, especialmente para las provincias patagónicas con actividad pesquera y acuícola.
La expansión de organismos invasores sobre el bentos puede modificar la composición de las comunidades marinas, ocupar espacios utilizados por especies nativas y alterar ambientes donde se desarrollan actividades extractivas. En Chile ya se han observado desplazamientos de bancos comerciales de erizo, incluso dentro de áreas destinadas al manejo y explotación de recursos bentónicos.
Para la Patagonia argentina, el estudio refuerza la importancia de mantener sistemas de vigilancia sobre especies no nativas y profundizar el conocimiento sobre sus vías de ingreso y dispersión. La información genética que demuestra diferentes orígenes también puede resultar útil para futuras estrategias de monitoreo y prevención.
El avance científico pone además en primer plano la necesidad de fortalecer la bioseguridad asociada al transporte marítimo. La actividad portuaria, pesquera y acuícola constituye un componente fundamental de la economía patagónica, por lo que la prevención del ingreso y propagación de especies invasoras representa un aspecto cada vez más importante para la sustentabilidad de los ecosistemas productivos.
El estudio fue desarrollado por investigadores de la Universidad Austral de Chile, INCAR y entidades académicas de Estados Unidos, y contó con financiamiento de proyectos vinculados al estudio de Metridium senile. Sus conclusiones abren nuevas líneas de investigación destinadas a comprender la expansión de la especie y diseñar medidas de mitigación.
Para la Argentina, el principal aporte del trabajo es claro: las invasiones biológicas marinas no necesariamente responden a una única ruta regional, y conocer el origen de cada población puede ser determinante para anticipar nuevos ingresos y proteger los ambientes costeros de la Patagonia.














