Investigadores chilenos identificaron compuestos derivados del colágeno de salmón Atlántico que mostraron actividad antioxidante en pruebas de laboratorio. El trabajo plantea una posible alternativa para valorizar pieles, huesos y otros subproductos generados por la industria salmonera.
Un equipo de investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso identificó péptidos derivados del colágeno de salmón Atlántico (Salmo salar) que mostraron actividad antioxidante en diferentes ensayos de laboratorio. El estudio fue publicado en la revista científica Foods y plantea una posible vía para aprovechar materiales que actualmente forman parte de los subproductos generados durante el procesamiento del pescado.
La investigación utilizó información disponible sobre las secuencias de colágeno del salmón y herramientas informáticas para identificar fragmentos que pudieran presentar propiedades antioxidantes. El análisis inicial permitió obtener cerca de 14.000 fragmentos. Luego de eliminar duplicados y aplicar diferentes criterios de selección, los investigadores redujeron ese número a 597 péptidos.
A partir de ese grupo fueron seleccionados nueve candidatos que presentaban características relacionadas con una posible actividad antioxidante. Posteriormente fueron producidos y sometidos a diferentes pruebas para comprobar cómo respondían frente a procesos vinculados con la oxidación.
Uno de los resultados más destacados se obtuvo en una prueba destinada a medir la capacidad de los péptidos para neutralizar radicales. El compuesto que presentó el mejor comportamiento alcanzó una actividad antioxidante del 41,85%, un resultado que, bajo las condiciones específicas del ensayo, fue comparable con el registrado para la vitamina C utilizada como referencia.
Los investigadores también analizaron el comportamiento de los péptidos en un modelo celular. En esta etapa, el resultado más elevado se ubicó cerca del 40% de actividad antioxidante. Sin embargo, el análisis estadístico posterior no encontró diferencias significativas entre los distintos péptidos evaluados, por lo que los autores consideran que ese resultado debe interpretarse dentro de las condiciones particulares del experimento.
El estudio incluyó además pruebas destinadas a observar la viabilidad de las células utilizadas. Los resultados fueron superiores al 75% en uno de los péptidos evaluados y al 90% en otro. Los investigadores aclaran que estos datos corresponden al modelo experimental utilizado y que todavía no permiten establecer conclusiones generales sobre seguridad o biocompatibilidad.
Del subproducto a un nuevo producto
Uno de los puntos de interés del trabajo para la actividad acuícola está relacionado con el aprovechamiento de los materiales que quedan después del procesamiento del pescado. La piel, los huesos y otras fracciones del salmón contienen colágeno y pueden convertirse en una fuente potencial de nuevos productos.
En este caso, los investigadores plantean que determinados fragmentos de ese colágeno podrían tener aplicaciones futuras en el desarrollo de ingredientes funcionales o productos nutracéuticos.
El avance, sin embargo, todavía se encuentra en una etapa experimental. Los péptidos analizados fueron identificados a partir de información sobre las proteínas del salmón y posteriormente producidos de manera sintética. Por lo tanto, aún debe comprobarse si pueden obtenerse efectivamente a partir del colágeno presente en los subproductos reales de una planta procesadora.
También será necesario estudiar su estabilidad, comportamiento durante el procesamiento y almacenamiento de alimentos, digestión, características sensoriales, costos de producción y requisitos regulatorios antes de considerar una eventual aplicación comercial.
Para la acuicultura argentina, este tipo de investigaciones se vincula con una tendencia que también puede tener desarrollo local: buscar nuevas formas de aprovechar integralmente los recursos cultivados y transformar los subproductos del procesamiento en materias primas de mayor valor agregado.
El trabajo realizado en Chile aporta, en este sentido, una línea de investigación que combina acuicultura, biotecnología y economía circular, aunque los propios resultados muestran que todavía se requieren nuevas investigaciones antes de llegar a una aplicación industrial.
Fuente: estudio publicado en la revista científica Foods, realizado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y la Universidad Técnica Federico Santa María.














