,

La “Economía Azul” ya mueve más de US$391.000 millones a nivel global y abre una oportunidad estratégica para la Argentina

La demanda internacional de proteínas acuáticas transforma el sistema agroalimentario mundial. Con un mercado que consolida al cultivo como el motor de la producción de..

gemini generated image pyaaagpyaaagpyaa

La demanda internacional de proteínas acuáticas transforma el sistema agroalimentario mundial. Con un mercado que consolida al cultivo como el motor de la producción de alimentos del mar, el país se enfrenta al desafío de diversificar su matriz productiva y capitalizar sus vastos recursos hídricos.

La arquitectura del sistema agroalimentario global atraviesa una transformación histórica impulsada por la expansión de la acuicultura, un sector que ya supera los US$391.000 millones a nivel internacional. De acuerdo con el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), The State of World Fisheries and Aquaculture (SOFIA), la producción acuícola mundial alcanzó los 141 millones de toneladas, abarcando tanto a animales acuáticos como a algas, lo que representa el 60% de la producción global de alimentos de origen acuático. Las proyecciones indican que esta participación trepará al 65% hacia 2050.

Este escenario posiciona a la denominada “economía azul” como una nueva frontera de desarrollo, generación de valor y aumento de exportaciones. Mientras que la tierra firme continuará siendo el pilar tradicional de la agroindustria nacional, el aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos abre las puertas para que la Argentina incorpore una nueva cadena de valor a su economía.

A nivel internacional, naciones vecinas como Chile —con una producción de salmónidos de gran escala— y Brasil demuestran que Sudamérica posee un potencial indiscutido en la materia. En contraparte, la Argentina mantiene una participación marginal frente a un mercado global que procesa cerca de 195 millones de toneladas totales de productos acuáticos. Sin embargo, el crecimiento sostenido de polos productivos patagónicos y las experiencias incipientes en otras regiones evidencian que el país cuenta con las capacidades técnicas y científicas para revertir esta brecha.

El desafío actual no radica únicamente en incrementar el volumen, sino en consolidar una estrategia orientada a la diferenciación, la trazabilidad y la calidad. Alrededor de cada establecimiento acuícola se dinamiza un entramado de industrias y servicios conexos —como plantas de alimentos balanceados, laboratorios sanitarios, astilleros y logística especializada— que multiplican el impacto económico local.

El escenario global demanda una mayor oferta de proteínas acuáticas sustentables. Para la Argentina, el desarrollo de la acuicultura representa una herramienta ineludible de diversificación productiva e inserción internacional, transformando el potencial de sus aguas en un motor genuino de crecimiento federal.

Fuente: Análisis sectorial basado en datos de FAO (SOFIA 2026).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *