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Cuatro juveniles de chernia consolidan un nuevo avance del INIDEP hacia el cultivo de especies marinas de alto valor

El desarrollo de la acuicultura marina en Argentina sumó un nuevo hito con la obtención de cuatro ejemplares juveniles de chernia (Polyprion americanus) criados íntegramente..

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El desarrollo de la acuicultura marina en Argentina sumó un nuevo hito con la obtención de cuatro ejemplares juveniles de chernia (Polyprion americanus) criados íntegramente en cautiverio por el Gabinete de Biología Experimental (BIOEX) del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Los peces, que ya alcanzaron ocho meses de vida, representan el resultado más avanzado obtenido hasta el momento dentro de un proyecto de investigación que comenzó hace más de quince años y busca desarrollar la tecnología necesaria para producir esta especie en sistemas controlados.

Los cuatro juveniles pesan alrededor de 700 gramos, miden cerca de 30 centímetros y permanecen en los tanques experimentales del BIOEX, donde continúan bajo seguimiento permanente. Su desarrollo constituye una evidencia concreta del progreso alcanzado por el equipo de investigadores en un proceso que, hasta hace pocos años, no contaba con antecedentes técnicos ni científicos para esta especie en Argentina.

El proyecto comenzó en 2013 con la incorporación de tres ejemplares juveniles capturados en el medio natural. Con el paso de los años, esos peces alcanzaron la adultez y hoy superan los 30 kilogramos de peso y el metro de longitud, conformando el plantel reproductor del instituto.

Durante el último ciclo reproductivo, una de las hembras produjo aproximadamente 25 millones de huevos fecundados. Aunque la supervivencia hasta el estado juvenil fue extremadamente reducida, los cuatro ejemplares obtenidos representan un paso clave para comprender las distintas etapas del ciclo biológico de la especie y perfeccionar las técnicas de cultivo.

La chernia es considerada una especie de gran interés para la maricultura debido a varias características biológicas. Presenta un rápido crecimiento durante su etapa juvenil, alcanza tamaño comercial antes de llegar a la madurez reproductiva y posee una carne muy apreciada en los mercados. Estas condiciones la convierten en una alternativa con potencial para diversificar la producción acuícola argentina.

Uno de los principales desafíos del proyecto fue determinar las condiciones ambientales adecuadas para inducir la reproducción natural y garantizar la supervivencia de las larvas. Los investigadores debieron evaluar múltiples variables, entre ellas la temperatura del agua, la iluminación, la aireación y los protocolos de alimentación.

Las pruebas permitieron establecer que la especie mantiene un mejor comportamiento alimenticio con temperaturas que no superan los 16,5 °C, un dato relevante para el manejo reproductivo del plantel. El incremento gradual de la temperatura durante determinados períodos del año también forma parte del protocolo desarrollado por el equipo del BIOEX.

La etapa larval continúa siendo el mayor desafío del cultivo de chernia. Los investigadores trabajan sobre estrategias de alimentación temprana mediante el uso de alimento vivo producido dentro del propio laboratorio, incluyendo microalgas, rotíferos, artemia y copépodos. Estos organismos constituyen la base nutricional durante las primeras semanas de vida y resultan determinantes para aumentar las tasas de supervivencia.

El desarrollo de estas técnicas no solo beneficia al proyecto de chernia. También fortalece las capacidades del INIDEP para investigar otras especies marinas de interés comercial y avanzar en el diseño de tecnologías aplicables a la acuicultura nacional.

En paralelo, el Gabinete de Biología Experimental continúa desarrollando otras líneas de investigación, entre ellas el cultivo de besugo, cuyo ciclo biológico ya fue completado en cautiverio y podría avanzar hacia una futura escala productiva cuando existan las inversiones necesarias.

Los resultados obtenidos con la chernia reflejan el largo proceso que demanda el desarrollo de nuevas especies para la acuicultura. Cada avance permite incorporar conocimientos sobre reproducción, nutrición, manejo sanitario y crecimiento, generando información estratégica para una actividad que busca ampliar la producción de alimentos marinos mediante sistemas sustentables y controlados.

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