Un reciente informe del banco internacional Rabobank ubica a Chile como el país con mayor potencial de expansión para la salmonicultura en los próximos años. El análisis destaca la mejora sanitaria, la estabilidad productiva y un contexto institucional más favorable como factores que podrían impulsar un nuevo ciclo de crecimiento para el segundo mayor productor mundial de salmón, un escenario que también abre oportunidades y desafíos para el desarrollo de la acuicultura argentina.
La salmonicultura chilena atraviesa una etapa de transformación que comienza a captar la atención de los principales analistas del mercado internacional. En su informe From Crisis to Competitiveness: The Re-rating of Chilean Salmon, Rabobank sostiene que el país logró dejar atrás varios de los problemas que marcaron la última década y hoy reúne condiciones para convertirse en el principal motor del crecimiento global del sector.
Según el estudio, la industria chilena consiguió mejorar significativamente sus indicadores biológicos gracias a una reducción de la mortalidad, un mayor control sanitario y una creciente eficiencia productiva. Estos avances permitieron recuperar competitividad y fortalecer la rentabilidad de las empresas, disminuyendo al mismo tiempo los riesgos asociados a la producción.
Rabobank señala que la evolución de la salmonicultura chilena nunca fue lineal. Desde el desarrollo de la actividad en los años ochenta, el sector enfrentó importantes desafíos derivados de enfermedades, crisis sanitarias, mortalidades masivas, modificaciones regulatorias y problemas ambientales. Sin embargo, la experiencia acumulada permitió fortalecer los sistemas de bioseguridad y profesionalizar la gestión productiva.
El informe también identifica un escenario político e institucional más estable. Si bien continúan los debates vinculados al desarrollo sostenible y la protección de ecosistemas sensibles, el banco observa una mayor predisposición para compatibilizar la expansión de la actividad con la conservación ambiental, brindando previsibilidad a las inversiones.
Entre las principales ventajas competitivas de Chile aparecen la amplia experiencia técnica de sus empresas, una sólida infraestructura exportadora y una cadena de proveedores altamente especializada. Todo ello le permite responder con rapidez al incremento de la demanda internacional de salmón en mercados como Estados Unidos, Brasil, Europa y Asia.
Rabobank compara además la situación chilena con la de Noruega, líder histórico de la salmonicultura mundial. Mientras el país europeo enfrenta crecientes limitaciones para expandir sus áreas de cultivo, mayores exigencias regulatorias y costos operativos más elevados, Chile todavía dispone de margen para incrementar su producción siempre que mantenga los actuales estándares sanitarios y ambientales.
Una referencia para los proyectos argentinos
Aunque Argentina aún se encuentra en una etapa inicial de desarrollo de la salmonicultura, el proceso que atraviesa Chile ofrece una referencia cercana para los proyectos que comienzan a consolidarse en el país.
En los últimos meses se registraron avances importantes vinculados a iniciativas de cultivo terrestre mediante sistemas de recirculación de agua (RAS) en Tierra del Fuego y Chubut, además de distintos programas de investigación impulsados por el INIDEP sobre nuevas especies marinas de interés comercial.
La experiencia chilena demuestra que el crecimiento sostenido de la actividad requiere inversiones de largo plazo, un fuerte respaldo científico, altos estándares sanitarios y un marco regulatorio estable. Todos estos aspectos aparecen hoy como elementos centrales para cualquier estrategia destinada a desarrollar la acuicultura argentina.
El crecimiento previsto para la demanda mundial de proteínas de origen acuático también representa una oportunidad para el país. Si bien Argentina aún está lejos de los niveles productivos alcanzados por Chile o Noruega, el desarrollo de tecnologías de cultivo, la investigación científica y el interés de nuevos inversores permiten vislumbrar un escenario con mayores posibilidades para la maricultura nacional.
Rabobank concluye que, de mantenerse las condiciones actuales, Chile podría protagonizar uno de los períodos de crecimiento más importantes de su historia reciente, consolidándose como uno de los pilares de la acuicultura mundial. Para Argentina, ese proceso representa no solo un ejemplo regional de desarrollo, sino también un incentivo para acelerar la construcción de una industria acuícola moderna, sostenible y competitiva.














