La compañía presentó su estrategia Smart Farming 4.0, que integra inteligencia artificial, monitoreo remoto y análisis predictivo para mejorar la alimentación de los peces, fortalecer la gestión ambiental y avanzar hacia la detección temprana de enfermedades.
La incorporación de inteligencia artificial continúa ganando protagonismo dentro de la industria acuícola mundial. En ese contexto, la filial chilena de Mowi presentó los avances de su estrategia tecnológica Smart Farming 4.0 durante el SummIT de Inteligencia Artificial Aplicada 2026, realizado en Puerto Montt, donde expuso cómo la digitalización y el análisis de datos están transformando la producción de salmón.
Durante el encuentro, el gerente de Sustentabilidad y Asuntos Públicos de Mowi Chile, Álvaro Pérez-Nur, explicó que la empresa ha incorporado herramientas de inteligencia artificial, sensores, monitoreo remoto y plataformas digitales en distintas etapas de su cadena productiva, desde la alimentación de los peces hasta el control ambiental y los procesos industriales.
La estrategia Smart Farming 4.0 busca integrar información proveniente de sensores, automatización y sistemas de análisis predictivo para optimizar la toma de decisiones en tiempo real, incrementando la eficiencia productiva y reduciendo riesgos asociados a factores ambientales.
Uno de los principales ejemplos presentados fue la sala de alimentación remota ubicada en Chonchi, desde donde equipos especializados administran centros de cultivo emplazados tanto en la Región de Los Lagos como en Aysén. Allí, cámaras submarinas, sensores ambientales y algoritmos de inteligencia artificial analizan permanentemente el comportamiento de los peces para determinar la cantidad óptima de alimento en cada ciclo productivo.
Según explicó Pérez-Nur, la industria salmonera atraviesa una transición desde modelos de gestión reactivos hacia sistemas capaces de anticiparse a distintos escenarios mediante el procesamiento permanente de información.
El ejecutivo sostuvo que la producción acuícola se desarrolla en ambientes abiertos, donde variables como la temperatura del agua, la salinidad o las floraciones de algas no pueden controlarse, aunque sí es posible administrar sus efectos mediante herramientas tecnológicas que permitan detectar cambios con suficiente anticipación.
En esa línea, Mowi destacó el uso de sensores, drones y sistemas de monitoreo en tiempo real que permiten identificar condiciones ambientales adversas antes de que afecten la producción, facilitando la implementación de medidas preventivas.
La empresa también presentó la experiencia de Retina Lab, compañía tecnológica chilena que desarrolló sistemas automatizados para el monitoreo de microalgas mediante reconocimiento de imágenes. Esta tecnología ya forma parte de diversas operaciones de Mowi no solo en Chile, sino también en Noruega y Canadá.
Uno de los desafíos tecnológicos que la empresa identifica para los próximos años es la aplicación de inteligencia artificial en la detección temprana de enfermedades. Según explicó Pérez-Nur en declaraciones a Mundo Acuícola, el análisis automatizado de imágenes y del comportamiento individual de los peces podría complementar e incluso reemplazar algunos métodos tradicionales de diagnóstico, permitiendo actuar antes de la aparición de brotes sanitarios.
El ejecutivo señaló que los sistemas actuales de inteligencia artificial ya poseen la capacidad de identificar ejemplares individualmente y analizar patrones de comportamiento, abriendo nuevas posibilidades para desarrollar herramientas preventivas con menor grado de intervención sobre los peces.
Más allá de los avances tecnológicos, Pérez-Nur remarcó que la transformación digital también requiere un profundo cambio cultural dentro de las organizaciones. A su entender, la disponibilidad de tecnología no garantiza por sí sola mejores resultados si las personas no incorporan nuevas competencias y comprenden el valor de estas herramientas para mejorar los procesos productivos.
La experiencia presentada por Mowi refleja una tendencia que comienza a consolidarse en la acuicultura internacional: el uso de inteligencia artificial para fortalecer la eficiencia, optimizar el bienestar animal y mejorar la capacidad de respuesta frente a los desafíos ambientales y sanitarios que enfrenta la producción acuícola.
Fuente: Mundo Acuícola.














